Martes 13 de abril de 2021 | Praga

La Leyenda de Mendelssohn - La escultura del Rudolfinum

La Leyenda de Mendelssohn - La escultura del Rudolfinum

Existe una leyenda de Praga sobre el músico y compositor Félix Mendelssohn que se sigue tomando por cierta, incluso por algunos checos.

Nos situamos en el Rudolfinum, la espectacular sala de conciertos a orillas del Moldava, el bello edificio de estilo neorrenacentista terminado en 1881 e inaugurado cuatro años más tarde.

En la balaustrada de la azotea colocaron estatuas de los que se consideraron los dieciséis músicos y dieciséis artistas más representativos de la cultura europea, entre ellos estaba Félix Mendelssohn Bartholdy, músico y compositor judío-alemán de la primera mitad del siglo XIX.

Pasaron los años, y ya en el siglo XX, durante la II Guerra Mundial, la actual República Checa se convirtió en un protectorado de la Alemania Nazi. Un gobierno títere donde el mando real lo tenía el enviado del el Führer, entre los años 1941 y 42 fue Reinhard Heydrich, el sanguinario oficial de las “SS” conocido también como El carnicero de Praga.

Heydrich no aceptó que aquel bello palacio de la música diera gloria a un músico judío, por lo que mandó quitar la estatua. Dos operarios del Rudolfinum subieron al ático acompañados por oficiales nazis, pero al llegar arriba nadie supo reconocer a Mendelssohn, ninguno sabía cuál era la estatua que había que echar abajo.

Ante la tensión del momento por la necesidad de satisfacer a Heydrich, los oficiales nazis optaron por su racista intuición, siguiendo viejos mitos antisemitas, por echar desde lo alto del Rudolfinum la estatua con la nariz más grande, pues sólo esa podía ser la de un músico judío. Cuando estaban a punto de lanzarla desde la azotea, un sabio judío los advirtió desde la calle que la estatua que iban a romper ¡era la de Richard Wagner!, el amado músico alemán, por lo que abandonaron su propósito.

Esta historia es el inicio de la novela Mendelssohn en el tejado de Ji?í Weil, escritor checo judío que consiguió evadir los campos de concentración durante la ocupación nazi. No es un suceso real y si lo fuera, no tiene sentido que la estatua de Mendelssohn continúe en pie y que no veamos por ninguna parte a Richard Wagner.

Y no está porque el grupo de 32 esculturas representaba en su momento un panteón de artistas, no colocaron artistas que estuvieran aún vivos y Wagner murió meses después de que las estatuas estuvieran ya colocadas. Nunca hubo una estatua de Richard Wagner en la balaustrada del Rudolfinum.

Etiquetas: Praga

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