Martes 5 de mayo de 2020 | Lisboa

Qué comer en Lisboa

Descubre las claves para disfrutar de la gastronomía de la capital de Portugal

Qué comer en Lisboa

Si tu vocación aventurera te dirige a Lisboa, vas a conocer una ciudad incomparable, vas a caminar entre historia y leyendas, pero también vas a saborear la cultura de Portugal en cada plato ¿Te vienes a disfrutar de la gastronomía? ¿Quieres conocer Lisboa? ¡Adelante! Únete al free tour Lisboa y nosotros te recomendamos qué comer y ya de paso aprendemos a manejarnos en portugués básico.

Petiscos y salgados, picoteo a todas horas

Comenzamos con los aperitivos. En todas las cafeterías de la capital podrás tomar un petisco a cualquier hora del día, aunque mejor acompañados de una cerveza artesanal, que para eso en Lisboa cada vez hay más productores. Te recomendamos maridar con una Dois Corvos, o con una Trinidade, hecha en la fábrica de cerveza más antigua de la ciudad.

Pero ¿qué es un petisco? La tendencia es compararlo a las famosas tapas en España, pero la realidad es que se trata de aperitivos que suelen ofrecernos antes de las comidas, !y mucho ojo porque no son gratis! de hecho son bastante caros. También pueden confundirse con entrantes o con los famosos salgados, que suelen ofrecerse en pastelerías. En algunas tascas y restaurantes se sirven a modo de ración para compartir. Podemos hablar de platos en miniatura que ayudan a matar el hambre. Pero no te preocupes porque en este capítulo vamos a sentirnos unos verdaderos expertos en el arte del picoteo. ¿Aprendemos algunos nombres?

-Azeitonas: Aceitunas encurtidas, en su mayoría negras. En otras ocasiones están aliñadas con ajo y especias.

-Queijo: Pequeños quesos de oveja o vaca, acompañados de pan tostado son una verdadera delicia tradicional.

-Rissois: Vegetales, de carne, o de gambas, son los rellenos habituales de esta tradicional especie de empanada frita. También podemos encontrar las chamusas, de influencia hindú, debido al intercambio con las colonias desde el s. XVI.

-Empadas: Empanadas en miniatura con una gran masa de hojaldre y que pueden estar repletas de pulpo (polvo), atún, pollo (frango), carne, legumbres y verduras.

-Pataniscas: Tortillas de bacalao, huevo, cebolla y perejil. Con una masa densa y una fritura blandita. Toda una delicia.

-Pasteis de bacalhau: Croquetas de un buen tamaño, rellenas de una masa compuesta por patata, perejil y bacalao.

-Bifanas y pregos: Las bifanas son montaditos de carne de cerdo (porco) marinado en aceite, vino blanco y perejil, aunque la salsa (molho) depende de la receta secreta de cada casa. Los pregos son bocadillos de ternera (vitela) marinados en ajo, cilantro y aceite.

¿Comer bien y a buen precio?

Has elegido la ciudad perfecta. Lisboa es una ciudad repleta de restaurantes, cafeterías, pastelerías y snack-bar donde poder saciar tu apetito. Las raciones sueñen ser muy abundantes, de hecho, recomendamos pedir ½ dose (media ración) sino quieres tener que salir rodando por las cuestas de la ciudad. A veces las raciones son exageradamente grandes y dan para compartir.

Otro de los consejos que podemos ofrecer, es que escojas un plato del día. Es decir, en la gran mayoría de locales de restauración te van a ofrecer una carta, especialmente al ver que no eres local, pero los platos del día están realmente bien en la mayoría de los restaurantes y son mucho más baratos. Los menús se suelen componer de sopa, un par a elegir, y lo mismo para el plato principal, dos opciones de pescado y dos de carne.

Los precios varían mucho según las zonas, en las más turísticas y el centro no debería pasar de 15 euros por persona, lo que, sumado al postre, pan, petiscos y vino si ya queremos el completo no llega a más de 20 euros por persona. Sin embargo en otras zonas más apartadas los menús del día bajan de los 10 euros con bastante facilidad.

Hay platos y restaurantes para todos los bolsillos y ambientes, desde las clásicas tascas hasta famosos chefs e incluso locales galardonados con Estrella Michelín. En otra entrada de nuestro blog dejaremos a un lado el qué comer y nos centraremos en el dónde.

Sabores del mundo: la influencia gastronómica de un gran imperio

La gastronomía portuguesa y especialmente la lisboeta está influenciada por las antiguas colonias de ultramar. Los intercambios comerciales y la llegada de los portugueses a medio mundo en la Era de los Descubrimientos han legado un sinfín de recetas y platos con un color especial.

Uno de los ejemplos más famosos lo tenemos en la salsa picante que más se utiliza en las casas portuguesas, el famoso piri-piri. Esta salsa tiene como ingrediente principal la pimienta de Mozambique, una colonia africana portuguesa hasta el siglo XX.

Por otro lado, la mayoría de los platos de arroz y especias tienen mucho que ver con la llegada de los descubridores al sudeste asiático, especialmente a las colonias de Goa o Macao (India) por lo que no es extraño encontrar platos con caril (curry). También pequeños caprichos como las samosas, una especie de empanadillas, provienen del lejano Oriente.

A su vez, Angola, Brasil o Japón, han aportado a la cocina local un sabor diferente imbuido de mezclas y contrastes. E incluso se han influenciado entre las propias colonias llevando ingredientes y recetas de un lugar a otro en las carabelas portuguesas.

¿Bacalao o algo más?

Con esta mezcla para todos los sentidos, viajar a Lisboa es probar todo lo que encontramos en sus escaparates. Dulces, pasteles de Belém, aperitivos y salgados acompañados de un buen vinho verde, Douro o Alentejo. Pero eso sí, siempre que viajamos a Portugal, nos apetece probar bacalao, eso lo dicta la tradición, la costumbre y también el estereotipo, pues los lusos son los principales consumidores de este pescado a nivel mundial.

Desde el siglo XIV los portugueses navegaron en busca del mejor producto, y es de sobre conocido que lo encontraron, ahora bien, el problema era conservarlo. Se descubrió que podría ser un producto no perecedero si se conservaba en salazón, así que esto hizo que a la par de poder guardarse durante mucho tiempo, su precio fuese bajo, por lo que se consumía en todas las casas del país. Si a esto sumamos las épocas de cuaresma, ayuno o abstinencia de carnes en un país profundamente religioso, tenemos la receta perfecta para la íntima relación entre portugueses y bacalao. Tanto es así, que, según la tradición oral lusa, podemos encontrar 365 recetas de bacalao, una para cada día del año.

Pero además de bacalao, Lisboa también aporta una mezcla de tradiciones de todo el país. Con el crecimiento de la ciudad, los habitantes de los pueblos emigraron a la capital, trayendo recetas y secretos que han animado los fogones locales. Podríamos enumerar cientos de recetas, pero algunos de los platos que no podéis dejar de probar son:

-Carne de porco á Alentejana: La región del Alentejo aporta este plato compuesto de una mezcla de carne de cerdo adobada con pimentón, y almejas con ajo, vino y manteca. Una delicia no apta para cardiacos.

-Amêijoas à Bulhão Pato: Almejas con aceite, cilantro, vino blanco y ajo. Un clásico de las tascas lisboetas.

-Arroz de pato: Arroz suave con carne de pato deshilachada, su toque al horno le da una cobertura crujiente y un aspecto placentero. Un espectáculo para los sentidos.

-Pescado grelhado: Dorada, merluza, lubina o cualquier otro pescado a la brasa, acompañados de verduras cocidas, arroz y ensalada.

-Cataplana: Especialidad regional del Algarve con mucho éxito en las terrazas lisboetas. Cazuela de pescado en un recipiente cóncavo (cataplana), acompañado de especias y guisado al vapor con verduritas. Se sirve para compartir. Precio medio de 30 euros.

-Cozido à portuguesa: Si nuestros cocidos suelen tener garbanzos, el cozido portugués lleva alubias, verduras y una interesante mezcla de chacinería y piezas del cerdo. Grasa pura, eso sí.

-Sardinhas: Especialmente si llegas a Lisboa para las fiestas de San Antonio (13 de junio) encontrarás sardinas asadas por toda la ciudad. Excelentes si las acompañas de un pan de maíz (broa) y una imperial (caña de cerveza) fresquita.

Y nos vamos a los postres...

El dulce y Portugal van de la mano igual o más que el bacalao. Además de sus típicos Pasteis de Belém, después de comer o cenar debemos de pedir alguna de estas tradiciones golosas, pero sin pasarse que hay que seguir conociendo la ciudad.

-Leite creme: Parecidas a nuestras natillas, pero con azúcar gratinada arriba y más nata. Ya lo dijimos, Portugal y su gastronomía no son aptas para dietas.

-Arroz Doce: También tiene similitud al arroz con leche, pues tiene una base de azúcar, limón, canela y leche, aunque mucho más espeso. Se podría considerar una mezcla entre natillas y arroz dulce. Una obra maestra para los más atrevidos.

-Bolo de Bolacha: Tarta fría de galletas maría con mantequilla, nata y crema de café.

-Café: Este elemento básico en nuestra visita a Lisboa merece tener una entrada propia para aprenderse todas sus modalidades, pero mientras tanto, te recomendamos pedir un café después de tus comidas para continuar caminando tras tanto azúcar. ¿Seguimos?

 

¿Y cómo no perderse en esta ciudad? ¿Cómo llegar a sus restaurantes y rincones escondidos? Pues nada mejor que disfrutar de un Free Tour por Lisboa con los mejores guías de la ciudad.

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Etiquetas: Gastronomía , lisboa , Lugares

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