Miércoles 13 de mayo de 2020 | Lisboa

El Panteón Nacional

Una obra eterna en el barrio de Alfama

El Panteón Nacional

 Siempre queda algo por conocer en las ciudades que uno visita, y el caso de Lisboa no iba a ser menos. ¿Creías conocer el barrio de Alfama en profundidad? Seguro que la Catedral y el Castillo de San Jorge no tienen secretos para ti, pero esta ciudad siempre guarda un extra para los más aventureros.

El Panteón Nacional de Lisboa no es uno de los edificios más fotografiados del corazón histórico de la capital, sin embargo su cúpula blanca destaca entre los edificios de colores de la Alfama. Situado entre la ribera del río Tajo y el Castillo de San Jorge, se trata de una de las obras más importantes para los lisboetas y todos los portugueses. ¿Y por qué es tan importante? ¿No hay otros edificios más espectaculares? La respuesta está en su interior ya que en él se hayan las tumbas de reyes, políticos y grandes personalidades de la época contemporánea. ¡Reserva tu tour de Alfama y no te lo pierdas!

Un capricho real

El reinado de Manuel I “El Afortunado” trajo como su apodo indica, mucha prosperidad y fortuna para Portugal, inmerso en aquel entonces en el descubrimiento de nuevas rutas marítimas que los llevarían a la India o Brasil, las grandes joyas de la corona y base del Imperio Portugués. Su hija, la infanta María, sabiendo que su padre le cumplía todos los gustos, tuvo el capricho de construir un lugar para albergar las reliquias de la mártir Santa Engracia de Zaragoza y por ello hace erigir una nueva iglesia en el terreno de una antigua ermita del siglo XII. Así comienza la historia del Panteón Nacional, pero atentos porque es una historia bastante más larga de lo que parece...¡Sigamos!

La maldición

La construcción se inaugura en 1568 pero en 1630, cuando estaba cerca de terminarse esta inmensa obra que tanto tiempo estaba llevando construír, se produce un robo del que se acusó a un judío. La leyenda dice que al ser condenado a muerte, el judío lanzó una maldición: “Tan cierto es que yo soy inocente, como que las obras de Santa Engracia nunca concluirán”. ¿Surtió efecto?

Un año después un terremoto acaba con los cimientos de la cúpula que se estaba construyendo y el templo se derrumba. Vuelve a retomarse al año siguiente, en 1632, pero estalla la guerra de Restauración contra la monarquía castellana y las obras se paralizan hasta 1682. Tras 50 años de espera la construcción se retoma pero en 1755 el Terremoto de Lisboa cambia las prioridades de los gobernantes, y si bien no afectó al templo, lo dejó sin financiación. Finalmente, en el siglo XIX cuando el edificio estaba cerca de inaugurarse como templo se extinguen las órdenes religiosas y estalla la guerra civil en Portugal pasando a la función de cuartel militar. ¿Algo pasajero? No, pues después de la Guerra Civil Portuguesa el edificio se convertirá en una fábrica de zapatos mientras se ideaban unos nuevos planos para la iglesia, ahora sí, ya pensando en la idea de hacer un Panteón Nacional, algo que no se produciría hasta la I República.

Las tumbas más especiales

Desde el año 1916, el congreso de la nación decide conservar los restos de las más altas personalidades portuguesas en un lugar común que pueda ser visitado por todos los ciudadanos. Si en las cercanías se encontraba el Panteón de los Braganza, la última dinastía monárquica, el gobierno republicano pensó en enterrar en Santa Engracia a todos los mandatarios del nuevo régimen democrático.

La mayoría de las tumbas conservan los restos de grandes políticos de la historia reciente, pero también hay alguna excepción, y de hecho estas excepciones son las más importantes para los portugueses como contamos en nuestro tour de Alfama, ¿Quiénes son? Amalia Rodrigues y Eusebio da Silva. La primera es reconocida como la mayor cantante de fado de todos los tiempos, y el segundo es recordado como el mejor futbolista portugués de la historia, los goles de “La Pantera Negra”, el apodo del jugador mozambiqueño del Benfica, pusieron en jaque al Real Madrid o al FC Barcelona en los años 60.

El final de la historia

Las obras finalmente acaban a mediados de los años 60 con la construcción de la cúpula, linterna y mirador. El dictador Salazar inaugura finalmente el Panteón Nacional e Iglesia de Santa Engracia en diciembre de 1966...¡400 años después de comenzarlas! Así que ya sabéis, no os toméis a broma las maldiciones en esta ciudad.

¿A qué no lo sabías?

El Panteón Nacional alberga los cenotafios (tumbas representativas sin cuerpo) de Alfonso de Alburquerque, Nuno Alvares Pereira o Henrique el Navegante, personajes clave en la historia de Portugal.

En la actualidad hay más de un Panteón Nacional, pues el Monasterio de los Jerónimos tiene también esta calificación al albergar los restos de Manuel I y su familia, así como los del poeta Fernando Pessoa entre otros. También la Iglesia de Santa Cruz de Coímbra es considerada Panteón Nacional pues en su interior están los restos de Alfonso Henriques, el primer rey de Portugal.

Como veis Portugal tiene mucho que mostrar, y con la situación provocada por el COVID-19, el país luso se convierte en la mejor opción para una escapada en este 2020. No retrases más tu decisión y reserva ya tu plaza en nuestro free tour lisboa. No te lo pienses mucho o acabarán diciendo de ti lo que dicen los lisboetas de del Panteón Nacional:“tarda más que las obras de Santa Engracia”.

Etiquetas: lisboa , Lugares

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